Nadie es perfecto. Robert de Niro interpretando una disartria

Robert de Niro interpreta a un marine jubilado, ultraconservador e intolerante, que tiene por vecino a Rusty, una drag queen. Ambos se detestan. Cuando nuestro protagonista sufre un ictus, y una de sus secuelas es una disartria, parte de su proceso de rehabilitación incluirá clases de canto con su peor enemigo y entre ellos se forjará una relación un poco más tolerante.

A pesar de que Rusty es la persona que le ayuda en este apartado de su rehabilitación, debemos remarcar que una intervención terapéutica adecuada pasaría siempre por el trabajo de un logopeda. En este caso, la ficción no nos debe llevar a error. El paciente podría perfectamente hacer clases de canto, pero siempre bajo la prescripción o supervisión de un profesional sanitario.