El miedo puede ser más incapacitante que la propia lesión

El miedo también se trabaja

Cuando existe un daño cerebral, las secuelas y el entorno de la persona generan una nueva realidad. Se originan normas nuevas que potencian las habilidades y autonomía en la vida diaria. Nuestro cerebro busca estrategias para sobrevivir, para hacer lo máximo posible con el mínimo riesgo. El miedo es un mecanismo normal que puede evolucionar hacia lo patológico.
Mediante neuroimagen se han observado áreas de la corteza cerebral que funcionan como una red que activa el miedo.

El miedo también se trabaja

Una conducta patológica desencadena alertas ante estímulos y situaciones concretas y ocasiona limitación y/o restricción en las AVD’s, así como conflictos con cuidadores y familiares que no comprenden la situación.

Por ello, es lógico pensar que una persona con daño cerebral que ocasiona déficits de equilibrio, visuales, preceptivos, dolor, pérdida de fuerza, de memoria y de planificación de tareas, pueda desarrollar conductas patológicas de miedo ante situaciones concretos de su entorno.

Como terapeutas de personas con patología neurológica debemos valorar y tratar adecuadamente este foco de conflictos y pérdida de autonomía,otorgándole la misma importancia que atribuimos a un pie equino, un déficit de equilibrio o un síndrome de hombro doloroso. El miedo puede ser más incapacitante que muchas lesiones tisulares o déficits. Debemos por tanto, valorarlo con los pacientes y sacarlo del baúl de lo anecdótico. No se resuelve con arengas o elevando la voz para animar al paciente, sino analizando con el equipo transdisciplinar y con el paciente y su entorno las actividades que generan alerta y haciendo un abordaje centrado en la persona.